Pedro ‘Ramayá’ era un genio de la música: Lisandro Polo
En diálogo con Zona Cero el músico habló sobre su relación con el maestro ‘Ramayá’ y el impacto que tuvo en su formación musical.
El folclor del Caribe colombiano ha perdido a uno de sus pilares. Este sábado 11 de abril, se silenció la flauta de millo del maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, quien con su talento y destreza le mostró al mundo la riqueza musical de su territorio.
Su curiosidad por descubrir nuevos sonidos lo motivó aprender y ejecutar diferentes instrumentos –además de la flauta de millo- como la guitarra, el acordeón, la gaita, la dulzaina y la tambora.

Según relata su gran amigo, Lisandro Polo, Rey Momo 2016, músico y fundador de la ‘Noche de Tambó’, el maestro era poseedor de un oído absoluto, que le permitía identificar y reproducir cualquier nota sin referencia externa, convirtiéndolo en un músico polifacético con una precisión milimétrica.
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Asimismo, poseía la capacidad de entender la música de manera tan profunda que lo llevó a innovar, creando la "cumbia moderna" y popularizando el ritmo del jalao, transformando piezas como ‘La estera’ en himnos inmortales que hoy, décadas después, siguen sonando con fuerza.
Para Polo, la figura de 'Ramayá' es “irremplazable”. Aunque su fama le precedía por su aporte a la Cumbia Soledeña, fue en 1999, durante un homenaje en la emblemática Plaza de la Paz, cuando sellaron una amistad que trascendió los escenarios.

"Él era un eterno invitado y sentía un compromiso vitalicio con la ‘Noche de Tambó’, al igual que otros grandes como Catalino Parra o Juan ‘Chuchita’ Fernández. Su presencia no era solo musical; era una cátedra de alegría", contó.
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Además, destacó una anécdota con el maestro ‘Ramayá’ y su primer instrumento: la dulzaina. "En 2017, tras un conversatorio, le regalé una dulzaina. Al día siguiente, me sorprendió con un video interpretando ‘Serenata Vallenata’, de Adolfo Pacheco (antes grabada e interpretada por Andrés Landero). Verlo tocar ese instrumento con la misma maestría de siempre fue un regalo invaluable", aseguró.
Un legado
Aunque su familia, ‘Los Nietos de Ramayá', mantienen viva su música, la verdadera huella está en los cientos de flauteros que, quizás sin haberlo conocido personalmente, aprendieron a ejecutar la flauta de millo escuchando sus canciones.

"Todos fuimos alumnos de él. Antes teníamos que traer a los flauteros de la provincia. Hoy, Barranquilla tiene un sinnúmero de músicos excelentes, y aunque gran parte se debe a las casas de cultura, es innegable que todos aprendieron del estilo de Pedro ‘Ramayá’. Su forma de tocar, esa mezcla rítmica y manejo melódico, marcó la pauta definitiva para la cumbia contemporánea”, manifestó Polo.

La grandeza del maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán no se pueden encasillar en su ingenio y la interpretación de un instrumento, pues, en gran medida, fue él quien le mostró al mundo como suena el Caribe.